Once vestigios de bosques que aún persisten en México

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En el Día Internacional de los Bosques, que se celebra cada 21 de marzo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) rinde homenaje a la importancia de todos los tipos de bosques y e invita a generar conciencia al respecto.

México es un país forestal importante, debido a que el 70% de su territorio posee algún tipo de vegetación de bosque, selva, zona árida, semiárida, manglares u otras asociaciones. Dentro de estas zonas se localizan once bosques, algunos con especies ya casi extintas.

Bosques relictos

La república mexicana conserva bosques relictos que mantienen una alta relevancia a nivel genético, de especies, ecosistemas y de paisajes.

Estos bosques son vestigios de territorios vegetales, cuya historia se remonta millones de años. Han sobrevivido a los cambios climáticos y muestran cómo era la vegetación en grandes extensiones cuando las condiciones ambientales eran distintas.

Bosque mesófilo con arce azucarero en Jalisco es una comunidad de inigualable riqueza en el Occidente de México, donde además de maple, prosperan oyameles, helechos arborescentes, magnolias y naranjillo, entre otras especies que no se veían en nuestro país desde la última glaciación.

Bosque de niebla relicto de Copalillos, en San Luis Potosí, representa un importante vestigio, ubicado en los municipios de Tamasopo y Rayón. Ahí se aprovecha el cedro rojo, el encino y el liquidámbar. Sin embargo, algunas de esas especies se encuentran en riesgo, por lo que se llevan a cabo trabajos de conservación.

Bosques de haya existieron hace millones de años en extensas áreas del este de Asia y en Norteamérica, pero en la actualidad solo se encuentran en el este de Norteamérica; sureste de Canadá y Estados Unidos y en pequeños sitios de los estados de Tamaulipas, Hidalgo, Veracruz y Puebla, en México. Se considera que el haya mexicana tiene una población muy reducida.

Bosque de magnolia en Oaxaca, ya que posee magnolias únicas que crecen en forma silvestre en San Juan Juquila y son utilizadas por los pobladores de la región como ornamento en sus fiestas. Sin embargo, también son consideradas en peligro de extinción por la pérdida de su hábitat.

Pino potosí en la cumbre del Cerro El Potosí en Galeana, Nuevo León, donde se encontró por primera vez una pequeña especie de pino (Pinus culminicola) es única en el mundo pues crece en suelo rocoso y calcáreo, este pino se conoce comúnmente como pino potosí o pino enano y representa un atractivo turístico.

Bosque de cielo a 230 kilómetros de la capital de Chihuahua, en los alrededores del municipio de Bocoyna, donde se ven árboles que parecen extenderse hacia el cielo. Son de la especie Picea, estos majestuosos árboles son de más de 200 años de edad.

Pino azul. En 1963 el botánico polaco Jerzy Rzedowski, naturalizado mexicano, vio piñones de excepcional tamaño en el mercado de Juchipila, lo que llamó su atención y emprendió una excursión a la sierra de este municipio, donde encontró el árbol del cual provenían. Es el pino azul, endémico de México y que solo se le encuentra en Zacatecas y Durango.

Caoba, mientras en muchos lugares la caoba prácticamente se ha extinguido, la selva maya es uno de sus últimos refugios, donde aún se encuentra grandes volúmenes. El Ejido Noh Bec es un ejemplo por su buen manejo forestal.

Pino coultieri, en la cima de la montaña sagrada para los indígenas kumaiai, perdura un bosque de pino coultieri, especie de pino costero que en México solo hay en Baja California. Este pino es conocido como «hacedor de viudas» por el gran tamaño de sus conos que terminan en una afilada punta.

Cedro blanco, conocido comúnmente como ciprés mexicano, este majestuoso árbol que puede alcanzar hasta 40 metros de altura y más de uno de diámetro, se le puede encontrar principalmente en la Sierra Volcánica Transversal, en Durango.

Bosque de Pseudotsuga mensiezii se encuentra en el ejido Terrenate, en Tlaxcala, es de gran belleza por las características de sus árboles con troncos rectos y alturas mayores de 30 metros. Sin embargo, está amenazado por el cambio climático y las actividades humanas. Esta especie se conoce también como abeto o chahuite, entre otros nombres.

A lo largo de su existencia, los bosques y selvas tropicales del mundo se han visto afectados por fuerzas naturales como glaciaciones, erupciones, sequías y tormentas. Estos eventos ocurren causando daños en grandes extensiones. Sin embargo, sus remanentes sobrevivientes continúan su proceso evolutivo permitiendo que estas asociaciones llamadas Bosques Relictos puedan regenerar rápidamente en zonas bajo condiciones específicas.

La Comisión Nacional Forestal recuerda a la población la importancia tanto de bosques relictos como de la vegetación actual pues juegan un papel importante en la captura y almacenamiento de carbono, producción de agua, oxígeno, equilibrio del clima, mantenimiento de los suelos fértiles y además, son zonas de esparcimiento para las familias.

No solo eso, haciendo un uso sustentable de estas zonas, se extrae materiales que sirven como insumos para productos que se consumen en las urbes. Por lo que son grandes generadoras de empleo para las áreas rurales, además de que contribuyen a satisfacer sus necesidades básicas.

Por lo anterior y más, te invitamos a sumarte a esta celebración por los bosques y la educación forestal: ¡Aprende a amar el bosque!