Hipertensión arterial, la enfermedad silenciosa

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El 25.5% de los mexicanos en edad adulta padece hipertensión arterial, enfermedad crónica degenerativa caracterizada por el aumento continuo de la presión sanguínea, que registra siete millones de casos y provoca más de 50 mil muertes al año, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El consenso para diagnosticar a una persona con hipertensión arterial se refiere al valor de presión sistólica (cuando el corazón se contrae) y presión diastólica (mínima presión de la sangre cuando el corazón se relaja) mayor a 140/90 mmHg. Esta medición simple se realiza de manera rutinaria en consultorios y permite al profesional de la salud descartar que la sangre se bombea con demasiada fuerza en su paso por las arterias.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 (Ensanut), el 40% de personas con hipertensión arterial desconocía su enfermedad. Expertos argumentan que el motivo es que la persona no suele notar nada al inicio y puede tardar incluso décadas en hacerse el diagnóstico, pero con el paso del tiempo se puede experimentar dolor de cabeza, vértigo, la percepción de escuchar un sonido recurrente y, algunas veces pérdida visual, irreversible.

“La naturaleza asintomática de la enfermedad, permite que de manera común sea el Licenciado en Optometría el primer profesional que descubre signos de presión arterial alta”, explicó Liliana Pérez Peralta, vocera del Consejo Optometría México.

“La hipertensión arterial provoca un deterioro progresivo de los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluyendo las pequeñas venas y arterias que nutren una de las estructuras más importantes del ojo, la retina. A diferencia de los otros vasos sanguíneos que no se ven por estar debajo de los músculos, las venas y arterias de la retina son visibles durante la evaluación rutinaria de fondo de ojo; de ese modo ante la presencia de cambios como estrechamiento y coloración amarilla-blanquecina de las arterias, hemorragias o edema (inflamación) podemos asumir que esos mismos cambios de la enfermedad se encuentran en todo el cuerpo, que podrían comprometer otros órganos como el corazón, cerebro, riñones y poner en riesgo la vida del paciente. Estos cambios deben ser referidos al médico familiar para ser tratados, lo que mejora la calidad de vida de la persona”, agrega Liliana.

Ante esta situación, es recomendable tomar algunas medidas preventivas para cuidar la salud:

  • Mantener un peso adecuado
  • Controlar la diabetes o hipertensión con un tratamiento continuo
  • Reducir el consumo de alimentos con exceso de grasa saturada y sal.
  • Hacer ejercicio y evitar permanecer sentado o acostado durante la mayor parte del día.
  • Reducir el consumo de alcohol, tabaco y bebidas con cafeína.
  • En algunos casos, realizar terapias conductuales y técnicas de relajación.