Fin de las vacaciones y regreso al trabajo

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Las vacaciones han terminado y con ellas la sensación de libertad, de relajación y espontaneidad. Es momento de regresar al trabajo y a las rutinas de siempre, algo que puede convertirse en una verdadera tortura, sobre todo si durante esos días de descanso caímos en alguno o varios excesos.

Retomar los horarios, los buenos hábitos alimenticios o la práctica de ejercicio, por ejemplo, no suele ser fácil después de un periodo dedicado al ocio y al placer. Sin embargo, con una buena actitud y algunas estrategias sencillas, volver a la realidad puede convertirse en una experiencia agradable, más que un martirio. Aquí te presentamos algunas:

Regresa de tus vacaciones con tiempo. Procura volver, cuando menos, uno o dos días antes de retomar tu trabajo. Esto te dará un cierto periodo para adaptarte de nuevo a tu entorno, relajarte y preparar tu vuelta a la oficina. Evitarás las prisas y los cambios drásticos de ambiente.

Mentalízate. Aleja los pensamientos negativos y el desánimo. Al contrario, aprovecha la energía recargada durante las vacaciones, enfócate en los aspectos positivos de tu trabajo y visualiza tus días laborales como la oportunidad perfecta para poner en práctica tu actitud motivada.

Un retorno paso a paso. Cuando finalmente regreses al trabajo, hazlo pausadamente. Aunque es cierto que durante las vacaciones la carga de trabajo puede acumularse, si jerarquizas tus tareas y las llevas a cabo una por una, sin abrumarte, reducirás significativamente tus niveles de estrés. Intenta ponerte metas concretas, medibles y a corto plazo. No te obligues a terminar todos los pendientes en un solo día.

De vuelta a la salud. Si durante las vacaciones te olvidaste de la dieta o el ejercicio, no te preocupes. Recuperar tus buenos hábitos puede tomarte una o dos semanas, pero si empiezas desde ahora, te resultará más fácil de lo que crees. Con una buena nutrición y actividad física, te sentirás mucho mejor en todos sentidos. Considera estos consejos:

  • Empieza tu día con un buen desayuno, que incluya productos con mucha fibra y enzimas digestivas, como la papaya, el kiwi, las uvas o la piña, que harán que tu intestino funcione adecuadamente. Procura no mezclar frutas, para no sobrecargar el proceso digestivo.
  • Evita las dietas “de choque” para bajar de peso. Si quieres perder esos kilos extra, es preferible una alimentación equilibrada, reducida en grasas y carbohidratos, con mayor aporte de fibras, verduras, frutas, pescados y legumbres, así como cocinar al horno, al vapor o a la plancha.
  • Practica alguna actividad física que te guste. Lo ideal es empezar tres veces por semana, cuando menos durante 30 minutos. A partir de ahí, puedes aumentar paulatinamente la frecuencia y duración de tus sesiones. Te sentirás menos ansioso, más feliz, y sin depresión post-vacacional.
  • Toma muchos líquidos. Lo más recomendable es el agua simple, pero otras bebidas como jugos o tés también te pueden ayudar a estar hidratado.

Respeta tus tiempos de ocio. Regresar a la rutina no significa decirle adiós a las actividades relajantes ni divertidas. Procura reservar un tiempo cada día para dedicarte a lo que más te guste, ya sea leer, escuchar música, tomar tu bebida favorita, conversar o concentrarte en un pasatiempo. Si dejas el trabajo en la oficina, te será más fácil desconectarte de obligaciones y pendientes, y ocuparte en actividades que te resulten gratificantes.

Texto: Maricarmen Osés, nutrióloga y directora de Iccha Health Consulting