Evita que tu salud se haga humo

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La temporada vacacional invita al esparcimiento y la relajación, y lo que menos se desea es enfrentar factores que pueden ser perjudiciales a la salud. Entre ellos existe un agente aparentemente inocuo, pero que puede causar daño importante en los miles de niños y jóvenes que acuden a discotecas, bares, balnearios y otros centros recreativos. Se trata del humo de tabaco ajeno.

¿Qué es el humo de tabaco ajeno?

El humo de tabaco ajeno, también conocido como humo de segunda mano,  es una mezcla de la corriente principal del humo exhalado por el fumador y corrientes secundarias de la punta encendida del cigarrillo. La corriente de humo secundaria es más tóxica que la corriente principal y es el mayor componente del humo de tabaco ajeno.

Al menos cincuenta químicos cancerígenos se han identificado con el humo de tabaco ajeno.  Los  no fumadores expuestos a este contaminante, experimentan daño respiratorio y cardiovascular inmediato. Los efectos a largo plazo incluyen el cáncer pulmonar y la enfermedad cardiaca coronaria. Las  mujeres embarazadas, fetos y bebés expuestos al humo de tabaco ajeno, enfrentan altos riesgos de consecuencias adversas para la salud.

Sobre este tema, el Dr. Jesús Felipe González Roldán, vicepresidente de la Red México sin Tabaco, indicó que “es importante considerar que uno de los objetivos más importantes de las políticas anti tabaco es proporcionar protección contra la exposición al humo de tabaco secundario. En México, contamos con la Ley General para el Control del Tabaco que establece la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados. Sin embargo, especifica que se podrán habilitar zonas para fumar en hoteles, hostales, bares, discotecas, salas de fiesta, teatros, cines y aeropuertos, con características específicas de ventilación y accesos.”

El también especialista en salud pública advirtió que “esta no es la manera de proteger a la población del humo de tabaco ambiental. Estudios a nivel internacional demuestran que las zonas para fumar no sirven para proteger a las personas, sean clientes o empleados de los establecimientos.”

No existe ningún nivel seguro de exposición al humo de tabaco. Ni la ventilación ni la filtración, solas o combinadas, pueden reducir la exposición al humo de tabaco en ambientes cerrados a niveles que se consideren aceptables. Ni siquiera pueden lograrlo en lo que atañe a olor; mucho menos en lo que respecta a los efectos en la salud. Sólo los ambientes 100% libres de humo de tabaco confieren una protección eficaz.

De acuerdo a información proporcionada por el Dr. González Roldán, en las vacaciones, los focos de contaminación por humo de tabaco pueden ser:

Las discotecas y bares. Tan concurridas por los jóvenes, los exponen al humo ambiental si se fuma en su interior. El Instituto Nacional de Salud Pública realizó un monitoreo de la calidad del aire en bares de diferentes estados de la República Mexicana, en los cuales se ve que la cantidad de humo de tabaco es 72 veces más alta que en los hogares.

En los espacios abiertos de centros recreativos. El humo de tabaco se esparce en forma de conos y cubre a las personas que se encuentran alrededor. Se ha descubierto que las concentraciones de humo en un espacio abierto pueden llegar a ser tan altas como en un espacio cerrado donde se fuma, dependiendo de la ventilación o el viento.

Otro factor de riesgo son las colillas de los cigarros, que se dejan en las playas, las cuales se pisan con los pies desnudos. Aparentemente inofensivas basuras, las colillas no son biodegradables y contienen altas concentraciones de todos estos químicos, tóxicos y cancerígenos, por lo que se convierten en residuos peligrosos.

“Asimismo, las colillas de cigarros son una de las principales causas de los incendios forestales, por lo que se recomienda no encender cigarros durante las excursiones que se realicen a zonas boscosas”, enfatizó el Dr. González Roldán.

Finalmente, el especialista señaló que “apagar el cigarro cuando se está en espacios públicos abiertos es cuestión de conciencia. Todos tenemos derecho a la salud y a que ésta sea respetada y preservada. La exposición al humo de tabaco permanece como uno de los peligros más críticos para la salud ambiental en el mundo, por encima de otros  contaminantes  letales del aire, incluido el fuego de la leña.”




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