Protección de Recursos Naturales de la Selva Maya

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Después de cuatro años y medio de trabajo, se llevó a cabo un foro virtual de cierre del proyecto “Protección de Recursos Naturales Selva Maya” que nació con el fin de implementar una iniciativa regional, que ha promovido el bienestar de su gente y la conservación del patrimonio natural y cultural. El objetivo del evento fue presentar los resultados e impactos del proyecto, así como las lecciones aprendidas y algunas pautas del camino a seguir en materia de conservación y manejo sostenible.

La Selva Maya, uno de los sistemas ecológicos de mayor importancia a nivel mundial, comprende parte del territorio de Belice, el norte de Guatemala y el sureste de México. Asimismo, alberga una diversidad ecológica y cultural incomparable, en ella confluyen extensas áreas de bosque y comunidades locales. Después de la Amazonía, la Selva Maya es el bosque tropical más extenso del continente americano.

El proyecto fue implementado por la UICN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en conjunto con las instituciones de áreas protegidas de los tres países que conforman la Selva Maya: el Departamento Forestal de Belice (FD, por sus siglas en inglés), el Consejo Nacional de Áreas Protegidas de Guatemala (Conap) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México (Conanp).

La directora de la Oficina Regional de la UICN para México, América Central y el Caribe, Úrsula Parrilla, destacó que “este proyecto ha sido un verdadero reto para todos, pero también una enseñanza para demostrar que el trabajo conjunto y coordinado es la opción más sostenible, no la más fácil, pero sí la más duradera”.

El proyecto ha generado importantes impactos, tanto a nivel regional como en los tres países que participaron en la implementación, en especial en lo que se refiere al fortalecimiento del manejo efectivo de las áreas protegidas que fueron priorizadas.

En el evento de cierre se destacó las medidas más importantes de impacto del proyecto como las mejoras en la infraestructura y movilidad a las áreas protegidas que permitieron el aumento en las actividades de control y vigilancia y se fortaleció la operatividad en el territorio, a través del acondicionamiento de campamentos y centros de operaciones en campo, la adquisición de vehículos y equipamiento de guardaparques.




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