La alopecia: ¿un problema estético o de salud?

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La alopecia androgénica, también conocida como calvicie, se evidencia clínicamente cuando la pérdida de cabello se cifra en un 50%, se origina por distintas causas y se manifiesta de forma diferente en la persona que la presenta. Es percibida como una condición que aparece con mayor frecuencia en la población masculina. Sin embargo, también la padecen mujeres y aunque el origen es el mismo, genético o andrógeno, la apariencia entre uno y otro género son diferentes.

La alopecia debe ser considerada como un problema de salud integral, ya que hay pacientes que sufren la pérdida de cabello ocasionada por diversos padecimientos. Estos pueden ser la anemia, disminución de ciertos nutrientes por dietas mal balanceadas, alguna alteración hormonal -desde el hipotiroidismo, menopausia, durante el post-parto o la lactancia, entre otras-, ingesta de medicamentos psiquiátricos e incluso puede ser un síntoma de alguna enfermedad crónica como lo es la diabetes.

Por lo tanto, es un padecimiento crónico que no se cura y debe controlarse como cualquier otro problema de salud para evitar que las personas que la padecen se vean afectadas en su autoestima, trayendo como consecuencia no sólo cambios en su aspecto sino trastornos emocionales que pueden alterar aún más su condición.

“Existen dos tipos de alopecia, areata y la androgénica”, explica René Jacobo, médico de la clínica Giovanni Bojanini. “La primera se trata de un componente auto-inmune, es decir, el propio organismo está reaccionando y no reconoce al pelo como algo normal y lo rechaza. En cuanto a la temporalidad de la pérdida del cabello, en este tipo de alopecia se pierde muy rápido y en menos de un mes se pueden registrar parches como monedas, caída por mechones en varias zonas o inclusive pérdida completa. La recuperación dependerá de un tratamiento integral con productos de cuidado capilar, medicamentos y psicoterapia ya que el impacto para el paciente puede ser muy agresivo”.

Por otra parte, “la alopecia androgénica o calvicie común tiene que ver con un factor genético. Es de tipo masculino, gradual y progresiva. Está relacionada con la presencia de algunos metabolitos de la testosterona en las células del folículo, así como a un factor genético”, indicó.

En el caso de las mujeres, se presenta cuando hay factores o trastornos propios de este género que ocasionan que los andrógenos se acumulen. Es decir, hay un proceso de androgenización (masculinización) que se traduce, entre otros factores, en la pérdida de cabello difusa, ya sea en la parte central de la cabeza (lineal) o el paciente tiene mucho cabello, pero muy fino.

En cambio, en el hombre, la pérdida de cabello se da en la coronilla o en las famosas “entradas”, en ambos sitios o en toda la cabeza.

Existe otro tipo de alopecia, la traumática asociada a actos inconscientes del propio paciente debido a un estado de tensión emocional o trastorno psicológico. Ésta suele presentarse con mayor frecuencia en mujeres.

De la moda, ¿lo que te acomoda?

En este último punto, podemos distinguir la alopecia traumática cosmética, derivada de los estándares que dicta la moda. Procedimientos tales como permanentes, decoloración y el uso de extensiones que pueden afectar la estructura capilar.

Este trastorno afecta el bienestar integral de quien lo sobrelleva ya que también implica un problema psicológico, y aunque no es curable, la buena noticia es que ¡la alopecia puede prevenirse y controlarse!

Los especialistas de la Clínica Giovanni Bojanini recomiendan que la calvicie debe ser tratada de manera permanente con terapias que ayudan a estimular el crecimiento del cabello, el grosor y evitar su caída. Asimismo, es importante comenzar el tratamiento en las etapas iniciales y no esperar hasta etapas más avanzadas.

En Bojanini se utilizan dos tratamientos: trasplante por micro injerto con el Método FUE, técnica mínimamente invasiva, o por regeneración capilar tópica. La aplicación de cualquier de los dos o ambos, se determina tras una evaluación médica general y capilar del paciente, recordando que la alopecia no se cura, se controla, por lo que son tratamientos permanentes que ayudarán a prolongar la calidad del cabello.