Siempre presente en las Fiestas Patrias

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La conmemoración de la Independencia de México va invariablemente de la mano con la realización de encuentros y reuniones para celebrar y compartir lo nuestro. En estas fiestas, en donde la identidad nacional aflora, destaca la presencia del Tequila, nuestra “bebida nacional”, embajadora de México ante el mundo, que  continúa ocupando el primer lugar en el consumo de bebidas alcohólicas.

Remontándonos a la historia recordemos que en la Independencia, desde los primeros indicios de su gestación e iniciación (1808-1810), hasta su consumación en 1821, el Tequila se benefició de los problemas de importación de bebidas extranjeras (españolas principalmente) y conquistó los mercados domésticos, incrementando sus ventas considerablemente.

Los historiadores consignan que en las batallas de Independencia los combatientes tomaban Tequila para darse “valor y curar las heridas”.

En el mismo año de la terminación de la lucha de Independencia, los productores de Tequila promovieron la autorización del libre comercio de la bebida insignia de México.

Las Fiestas Patrias con motivo del 201 Aniversario de la Independencia de México, nos recuerdan que el Tequila es la bebida típica mexicana por excelencia.

Hoy en día la fama del Tequila ha trascendido las fronteras, posicionándose como la bebida de gran reconocimiento a nivel mundial y como cada año, Tequila Mayorazgo está presente en la celebración de la gesta de Independencia. Es un producto versátil, suave al paladar, que se puede disfrutar con una gran variedad de alimentos.

Este tequila armoniza a la perfección con platillos y postres mexicanos como pozole, tinga, tostadas, pambazos, sopes, tamales, buñuelos, frutas cristalizadas, arroz con leche y muchos más.

Originario de Tototlán, en los Altos de Jalisco, Mayorazgo es envasado en botella tipo licorera con tapón de madera. Es un tequila equilibrado en donde predomina el agave en nariz y boca, sin perder la suavidad por su nota alcohólica bien integrada.

La Norma Oficial Mexicana establece que los Tequilas reposados deben permanecer por lo menos dos meses en barrica después de su destilación, pero a consideración de La Madrileña, empresa que lo elabora,  a esta bebida se le da el triple de tiempo, por lo que 6 meses de reposo en barrica lo convierten en un Tequila Reposado Premium.

El ciclo del agave es de aproximadamente 10 años, ya que éste es el plazo en el que alcanza su plena madurez, es capaz de aportar las mejores mieles y es cuando está listo para la jima.

Cabe señalar que el Agave Tequilana Weber variedad azul, es un agave de la familia de las amarilidáceas, de hojas largas y fibrosas, de forma lanceolada, de color verde azulado, cuya parte aprovechable para la producción de Tequila es la piña, también llamada cabeza. Es una de las 136 especies de agaves que crecen en México.

El Tequila y caballito

Es el nombre que se le da al vaso tequilero y que actualmente es de vidrio, en forma cilíndrica con cierta angulación que hace que la boca sea más ancha.

El origen de llamar «caballito» a este vaso, se remonta a la época de los hacendados que tenían posesión de tierras agaveras y acostumbraban salir a caballo a supervisar los trabajos del campo. Generalmente llevaban consigo dos «guajes», en uno agua y en el otro Tequila. También tenían la costumbre de llevar colgado al cuello, un cuerno de bovino recortado y ahuecado que utilizaban para beber el Tequila a la usanza de entonces, esto es, de un solo golpe. Cuando se les preguntaba sobre éste contestaban: «Es p’al tequila en el caballito».

Tequila con sal y limón

Esta costumbre fue adoptada por los amantes del Tequila, casi desde sus inicios. El proceso artesanal para obtener el aguardiente de las mieles del agave, a principios de los 1800’s, era sumamente fuerte en alcohol, por lo que al ponerlo en la boca resultaba muy agresivo. Para hacerlo más «abocado», se recurría a dos elementos auxiliares: la sal y el limón. Al colocar la «pizca» de sal dentro de la boca, ésta produce una mayor salivación que disminuye el impacto. Al pasarlo por la garganta, e inmediatamente chupar el limón, éste alivia el escozor que se sentía en la garganta.