Razones para celebrar al vino chileno

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El vino chileno es reconocido a nivel mundial por su calidad y la amplia variedad de uvas que pueden ser cosechadas debido a su geografía privilegiada, por lo que genera 868 millones de litros de vino al año. Sandra Gutiérrez, sommelier de Casillero del Diablo, habla de las cuatro razones por las que se debe celebrar su día, el 4 de septiembre, y probar, al menos, un vino chileno este mes.

La única región del mundo con 4 barreras naturales. Chile es un país único. Su extenso territorio se encuentra en lo que se conoce como la franja vitivinícola del mundo, por lo que su larga geografía con 150 mil hectáreas dedicadas solo a los viñedos, ofrecen 26 climas diferentes que dan condiciones especiales para que las uvas crezcan de manera favorable. Se estima que al menos se cultivan cerca de 62 tipos de uvas en el país, por lo que cada cepa se adapta a los diferentes climas que se encuentran dentro de la zona vitivinícola chilena. Las variedades más plantadas son: Cabernet Sauvignon seguida por la Sauvignon Blanc, Merlot, Chardonnay y Carmenere.

“Ninguna otra región vitivinícola en el mundo cuenta con cuatro barreras naturales como Chile en los paralelos 40 y 30 latitud sur: al norte el desierto de Atacama, al este la Cordillera de los Andes, al oeste el Océano Pacífico y al sur a la Antártica, las cuales influyen para brindar las condiciones perfectas de clima y de suelo para cultivar una amplia variedad de uvas, logrando condiciones únicas las cuales le dan una personalidad a cada región o valle. Los valles cerca de la costa son ideales para el cultivo de las variedades blancas como Sauvignon Blanc y Chardonnay, y las que se encuentran cerca de la cordillera, favorecen el desarrollo de las variedades tintas como la Cabernet Sauvignon”, afirma Sandra.

No importa el tipo de comida, siempre habrá un vino chileno que maride con ella. Esta extraordinaria región es tan prolífica que es el cuarto país exportador de vino y ofrece vinos de todo tipo, no sólo el tinto. Se pueden encontrar vinos blancos, rosados, espumosos, ensambles –mezcla de uvas– e innovaciones en su presentación como la tapa rosca, que permite que el vino se encuentre libre de defectos de olor a corcho, facilite su apertura y pueda cerrarse fácilmente una vez abierto. Las notas aromáticas son tan diversas entre cada uno que permiten encontrar el vino ideal para cualquier tipo de comida y ocasión.

Es la casa del Carmenere. A Chile se le conoce por sus vinos Cabernet Sauvignon y Merlot, sin embargo, existe una uva o cepa con una interesante historia: la Carmenere, una uva de origen francés que se extinguió en su natal Burdeos, Francia. Sin embargo, en 1994, un experto en el estudio de las uvas –el ampelógrafo francés Jean-Michel Boursiquot– se percató que en algunas áreas de Chile se cultivaba un tipo de Merlot “chileno” que en realidad era la variedad Carmenere, la cual se había extinguido hace más de 150 años, después de la filoxera, un pequeño insecto que termina con la vida de la vid. Actualmente, Chile es el país vitivinícola con la mayor extensión de hectáreas plantadas con esta variedad. Esta cepa se distingue por tener aromas de frutos rojos, un cuerpo medio y es ideal para acompañar con platillos, como asados de carne de res o cordero.

Hay un vino para cada estilo de vida. No importa qué estilo de vida se lleve, los vinos chilenos se han adaptado al gusto de los nuevos consumidores para cumplir e incluso superar las expectativas de cualquier amante del vino. Algunos ejemplos de ello es que se pueden encontrar vinos con diferentes procesos de vinificación, bodegas sustentables, vinos orgánicos o biodinámicos. “Existen grandes bodegas como Casillero del Diablo, una de las marcas más reconocidas a nivel mundial, hasta bodegas familiares que tienen procesos más artesanales, y que hoy ofrecen excelentes opciones”, concluye Sandra.




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