Maguey, especie en peligro de extinción

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Esta icónica planta originaria de México es utilizada desde tiempos prehispánicos por sus múltiples propiedades. Su nombre científico es agave y se estima que el género empezó a diversificarse hace más de 10 millones de años, por lo cual existe una gran diversidad de especies y numerosos nombres comunes, como agave, maguey, cabuya, pita, fique o mezcal, henequén, entre otros.

A decir de los científicos del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México es el centro de diversidad biológica y cultural de los agaves a escala mundial. El género Agave cuenta con alrededor de 211 especies, de las cuales 159 tienen presencia en nuestro territorio, es decir, 75 por ciento del total.

Del maguey se obtienen el pulque, aguamiel, el sotol, bacanora, el licor de cocuy, el mezcal y el tequila. Sus pencas en varias especies de este género son fuente de materias primas para alimentos o para fabricar utensilios. Incluso, produce tres veces más oxígeno que un árbol, atrae el monóxido de carbono del medio ambiente y algunas especies son intercaladas en los cultivos de grano para aumentar su rendimiento y obtener mayor aporte nutritivo y energético.

Debido a los múltiples beneficios que ofrece el maguey y al tiempo de vida, de 8 a 10 años, se ha propiciado su irracional explotación y siembra inadecuada, provocando también la pérdida del balance que durante siglos caracterizó su relación con el hombre. Por ello, en la actualidad es necesario incrementar su cultivo con programas de reforestación y adecuada utilización de sus pencas.

Desde hace algún tiempo está en el radar la advertencia de la posible desaparición del maguey y sus derivados, pero gracias a la denominación de origen del tequila y mezcal, las especies de donde nacen estas bebidas se han visto beneficiadas con la regulación en el proceso de producción-comercialización. Sin embargo, el maguey pulquero aun no cuenta con esta certificación y requiere de mayor atención para su conservación.

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) la producción de maguey pulquero en 2017 fue de 217.7 millones de litros, donde Hidalgo aportó 69.6%. Para 2018, esperaban obtener 186.3 millones de litros.

Ante la escasez de magueyes en el estado de Hidalgo, los ejidos han solicitado su reforestación, rescate y producción de esta noble planta. Como resultado el gobierno mexicano comenzó con una iniciativa muy importante de la mano de una de las empresas más representativas de la región: Cooperativa La Cruz Azul.

En colaboración con el Gobierno de Hidalgo y la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de la entidad, en 2017, Cooperativa La Cruz Azul firmó un convenio para entregar un millón de plantas de maguey en un periodo de 5 a 6 años y que beneficiaría a varios municipios de la región. Dicha iniciativa forma parte de su programa Vivero Cruz Azul, que busca mantener la existencia de especies forestales, con su reproducción y autoabastecimiento basados en programas de reforestación internos y externos y que depende de la Gerencia Corporativa de Ecología, en su planta de Hidalgo.

El programa de reproducción inició con la plantación de 35 mil magueyes en el vivero ubicado dentro de la planta de Cruz Azul en Tula, que albergaba otras especies, sin embargo, en la actualidad se cuenta con un vivero creado exprofeso para el cultivo de maguey que se encuentra a un costado de la planta, con una extensión de dos hectáreas, donde se pueden albergar hasta 400 mil magueyes, cuenta con sistema de riego y un invernadero. A tres años de iniciado el programa de reforestación, Cooperativa La Cruz Azul ha entregado 100 mil plantas y próximamente realizará una nueva donación de 100 mil magueyes.

La donación de magueyes se hace a través de los comisariados de los municipios beneficiados y éstos a su vez, a los productores que lo hayan solicitado. Cabe mencionar que esta acción que realiza la Cooperativa La Cruz Azul, se lleva a cabo estrictamente con una autorización del gobierno estatal.

Para Cruz Azul, la donación de estas especies impulsa la educación ambiental, puesto que se crea un compromiso y un hábito de cuidado, además de concientizar a su personal, proveedores, clientes, alumnos practicantes y sociedad en general sobre la importancia de reforestar periódicamente esta especie, fomentando así, una cultura respetuosa del entorno.