Los tesoros de México están en su gastronomía

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El distintivo Tesoros de México es uno de los más rigurosos esquemas de certificación de calidad en México, creado en un esfuerzo de la Secretaría de Turismo (Sectur) para destacar los atractivos turísticos y restauranteros de México, entre los cuales se encuentran los más prestigiosos empresarios de localidades cercanas a Tepoztlán, corazón místico del estado de Morelos.

Arturo Contreras Montaño, representante de Casa Fernanda, uno de los cuatro anfitriones de la comida-maridaje celebrada a finales de septiembre pasado en el Hostal de la Luz de Amatlán, poblado vecino de Tepoztlán, explicó que  para obtener este distintivo, los establecimientos deben aprobar anualmente más de cien estándares de servicio.

Como en esta ocasión, en la que participó como invitado y protagonista el chef internacional Ricardo Muñoz Zurita, los empresarios locales dijeron que así se garantiza una excelente calidad, con experiencias extraordinarias en ambientes cien por ciento mexicanos.

“Estamos logrando el más alto nivel de los estándares turísticos mundiales respecto a la oferta turística Premium de México para el mundo”, añadió el ejecutivo.

A eso se debe que estos eventos –dos al año, en septiembre y marzo, según lo programado– cumplan los requisitos que las instalaciones y lo que ofrecen lleven el distintivo Tesoros de México, destacando el hecho de estar ubicados en sitios de valor histórico, cultural y patrimonial, en este caso en entornos de alto valor natural como Tepoztlán.

Hay que colocar productos de Morelos y descubrir sus talentos gastronómicos, pues su cocina es tan buena como otras del mundo: “El país nos necesita juntos, con el fomento a la cocina local, usando insumos de temporada, productos orgánicos y, también, vinos mexicanos”.

Muñoz Zurita consideró que los tesoros de México están en su gastronomía, y por eso hizo una “misa concelebrada”, “en complicidad” con cuatro cocineros excepcionales –Noemí Sierra, del Hostal de la Luz; Hugo González, de La Buena Vibra; Iván Quiroz, de Casa Fernanda; y Jesús Martínez, de la Posada del Tepozteco–, quienes presentaron un menú extraordinario.

Éste consistió en sopa fría de aguacate con verduras y hortalizas; pasta Salvador Novo con huitlacoche; cecina con mole verde y ayocotes y, de postre, buñuelitos rellenos de compota de guayaba rosa y salsa quemada con helado de vainilla, todo ello acompañado de vinos Sauvignon Blanc, Cabernet Sauvignon, Merlot y Zinfandel, Blend de Petite Verdot y Grenache, y para concluir un vino de Mina Penélope Nebiolo.

Ricardo Muñoz Zurita, rodeado de ese elenco de colegas de la localidad, dijo que la calidad culinaria debe estar a la altura de los paladares más exigentes, con menús que –como el ofrecido– integren los elementos de la cocina mexicana y su sazón inigualable: “Por si fuera poco, la elaboración de los alimentos debe basarse en el uso de ingredientes, recetas, herramientas y técnicas propias de nuestra gastronomía”, refirió el chef invitado.

Y no solo eso, así como el 60% del menú deben ser platillos mexicanos, también los vinos elaborados en el país deben estar presentes, con al menos diez etiquetas de vinos nacionales, y desde luego, otras bebidas mexicanas, como el tequila y el mezcal, que deben ocupar un 25% de las bebidas ofrecidas.

También participan en este ciclo de eventos –el siguiente será en marzo de 2017–, la Hacienda de Cortés, Cabila y Misión del Sur, galardonados en conjunto con el distintivo Tesoros de México que, a decir de Arturo Contreras Montaño, debe ser una de las metas de todo restaurante mexicano, y estar en uno de ellos debe ser una experiencia indispensable e imperativa, presente entre los grandes recuerdos de un comensal.

Texto: Luis Alberto García




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