Los sueños de superación en Manantial Santa María

333

Cuando se piensa en exámenes o requisitos para obtener un trabajo vienen a la mente diversas pruebas, pero para Elizabeth Hernández Sandoval, la prueba fue muy peculiar, ya que consistió en preparar mole y mojarras, que posteriormente serían degustadas por los comensales que tendrían la responsabilidad de elegir a la nueva cocinera, ya que el puesto quedaría vacante después de que la encargada por muchos años se jubilaría. Esto ocurrió en el comedor del Manantial Santa María.

Sin embargo, para doña Eli, como le llama la gente, no fue fácil llegar a ese puesto en el que se siente tan cómoda y agradecida, inició primero en el área de limpieza, contratada por una empresa externa, para después pedir la autorización de ser montacarguista, desempeñando este puesto durante cuatro años y medio, siendo la única mujer en esa área. Y gracias a su buen desempeñó fue contratada directamente por la empresa Nestlé.

Posteriormente estuvo en el área de saborisadas, en donde también era la única mujer operando las máquinas. Cuando se enteró de la convocatoria para atender el puesto en el comedor del Manantial, no dudó en intentarlo, y entró al concurso o casting del mole, junto a otras seis personas. El concurso consistió en varias pruebas, una de ellas fue contestar un cuestionario de ochenta preguntas, en el que se planteaban varias situaciones y la manera en que serían resueltas, entre las cuales se dejaba ver su capacidad para realizar diversas compras.

dona-eli

En el concurso no sólo era importante el sabor del mole y las truchas, sino también la calidad del servicio que se otorgaba. Y nos confiesa que ella nunca había preparado mole, por lo que pidió la receta a una conocida, quien hacía en grandes cantidades, por lo que ella tuvo que sacar las partes proporcionales porque sería preparado para un número mucho más reducido de personas.

Lleva desempeñando el puesto en la cocina durante los últimos dos años y medio, tiene cuatro hijos a los que ha podido sacar adelante con su trabajo. Trabajo en el que se siente muy feliz y disfruta lo que hace, y en el que también tiene la oportunidad de deleitarse con el paisaje que le otorga el manantial, además de contar con un excelente ambiente laboral. Le gusta atender a la gente y se siente llena de gratitud cuando la gente le dice un: “gracias, me gustó mucho su mole”.

El que la hayan elegido para ocupar el puesto le produjo una gran alegría, no solo por la satisfacción de haber ganado el concurso, sino también porque implicaba un mejor salario que le permitiría cubrir todos sus gastos, además contar con la posibilidad de comprar su terreno, en el cual ha ido construyendo poco a poco su casa, comprar un “carrito”, como lo menciona ella. Y todo esto lo ha logrado con el sueldo que le otorga Nestlé, con las prestaciones que le brinda la empresa y con una buena administración de sus recursos.

manantial

Su expresión es jovial, alegre, y se nota con mucha energía y entusiasmo, además de expresar una enorme gratitud. Nos comentó que cuando ella preparó el mole con el cual se ganó el casting, tuvo que escuchar muchos consejos, para que después ella decidiera cuáles tomar en cuenta, pero acepta que eso fue muy importante para ganarse la aceptación del “jurado”. Y por último recalca que es fundamental el sabor de la comida, pero también la calidad del servicio, lo cual se tiene que ver reflejado en el producto final que se prepara en el Manantial Santa María.

El Agua Sta. María nace en una reserva natural ubicada a 75 kilómetros de la Ciudad de México, al pie del volcán Iztaccíhuatl, en medio de un área de 238 hectáreas, de las cuales 191 forman parte de bosque protegido y son reforestadas para asegurar el ciclo natural del agua, con el fin de preservar al manantial de infiltraciones impuras en el subsuelo.

Texto y fotos: Irma Luján Aldaba