Festival de chiles en nogada en Hoteles Misión

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En una cálida reunión en la cual los anfitriones tiraron la cocina por la ventana, Hoteles Misión ofreció una muestra gastronómica que solamente tuvo un protagonista aparecido hace casi dos siglos, hoy convertido en el platillo más esperado del año.

Nada faltó en esta sorprendente y suculenta llegada a las cocinas de Hoteles Misión, la empresa que preside Roberto Zapata Llabrés que, del 15 de agosto al 15 de septiembre, ofrece el primer Festival de Chiles en Nogada, que abarcará, de manera simultánea, muchas de las 56 propiedades de la cadena en todo el país.

El festival fue inaugurado con la presencia de la chef Juliana Tamayo, originaria de Tlaxcala, cuyos méritos la colocaron de tiempo atrás en un primer sitio dentro del elenco de funcionarios de la empresa que ha puesto a disposición de sus huéspedes y amigos los hoteles que estén certificados con la definición de “Restaurantes del Pueblito”.

Éste es un concepto culinario que exalta la mexicanidad y permite convidar a sus huéspedes y clientes un platillo que, con los chiles en nogada sin duda, es el más simbólico, el que contiene todo el sabor de la patria mexicana.

La explicación detallada de la receta de los chiles en nogada, exclusiva para este festival, corrió a cargo de la chef Tamayo, quien posee una amplia trayectoria, encargada de la cocina de Misión Grand Casa Colorada de la capital de Guanajuato.

Juliana se responsabilizó de capacitar a sus colegas para lograr la homogeneización en preparación, sabor y presentación de los chiles que, según se desee, pueden ir capeados o sin capear.

Elocuente en sus conceptos, con la sencillez que le da su origen campesino tlaxcalteca, Juliana habló sobre la historia del chile en nogada: “Como sucede con varios temas de la cultura gastronómica nacional –refirió–, su origen tiene diversas versiones; pero la mayoría apunta y coincide en que ese manjar tan mexicano fue creado por las monjas agustinas de Puebla”.

La tradición oral nos cuenta que, para festejar el triunfo de Agustín de Iturbide y el Ejército Trigarante que llevó a la consumación de la Independencia el 27 de septiembre de 1821, a las monjas se les encomendó crear un guiso que representara el éxito de esas batallas, con una condición que expuso y resumió así la entrevistada:

“El platillo, con los chiles poblanos como elemento principal, debían contener por lo menos veinte ingredientes, algunos en los cuales aparecieran los colores verde, blanco y colorado de la bandera nacional; es decir, los chiles verdes, la crema blanca hecha a base de nueces de temporada y los granos rojos de la granada”.

Ese manjar magnífico es lo que, por vez primera, podrá degustarse hasta el 15 de septiembre en los Hoteles Misión donde estará presente el festival.

Texto: Luis Alberto García




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