XIX Festival de la Huasteca

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Con una extensión de más de 414 mil kilómetros cuadrados y asentado en la abrupta Sierra Madre Oriental, el poblado de Xilitla, es el tercer municipio en importancia en la Región Huasteca del estado de San Luis Potosí. Su nombre deriva del náhuatl y significa “lugar de caracoles”.

Este espacio, cuna del huapango, alberga la XIX edición del Festival de la Huasteca que se realiza en este municipio, del 20 al 23 de noviembre.

Bajo un intenso sol, los potentes sonidos de la tuba, tambora, platillos y trompeta dieron origen a las primeras canciones que se escucharon en la plaza principal del recién nombrado Pueblo Mágico: Mi gusto es, Basta ya y El toro viejo.

Estos sonidos, creados por los jóvenes y adultos de las bandas de viento Los Amigos y La Guadalupana, pusieron a bailar a las primeras decenas de personas que atraídos por los poderosos y constantes ritmos se pusieron a zapatear en pareja o solos.

Puestos de comida, agua, ropa y dulces, oficinas de gobierno, centros de atención telefónica, peluquerías, bares y tiendas fueron el escenario que dio cabida también a la exhibición y competencias de manejo de trompo de cuarta.

Encabezado por el maestro y artesano hidalguense Anastasio Flores, el evento convocó a decenas de jóvenes que -brincando y gritando- intentaron hacer girar, el mayor tiempo posible, un trompo de más de 30 centímetros de altura utilizando sólo una tira de izote.

De repente, el cielo se nubló, la neblina empezó a bajar y cubrir gran parte de la plaza principal de Xilitla, espacio que albergó el ritual de la danza de los volares de Tamaletón, Tancanhuitz, San Luis Potosí.

Los aplausos y risas nerviosas se hicieron escuchar entre los cientos de personas que congregadas en la plaza miraban con temor como en lo alto del tronco un joven danzaba en un solo pie y pedía a los dioses su aprobación para poder realizar la danza sin sufrir un accidente.

Así, se daría inicio a esta danza que mostraba la comunión entre los humanos y el cosmos, la cual dio paso a otra: Danza de las Huahuas de Huauchinango, Puebla, que se realiza, a ritmo de flauta y tambor, como rito para la fertilidad de la tierra hacia los cuatro puntos y elementos de la naturaleza, girando en una cruceta durante 13 vueltas.

Cuando el reloj del Ex Convento de San Agustín marcó las 7 de la noche se hizo presente, entre otras, con las canciones El Querreque, Las Huastecas y La Borrachita, interpretadas de forma peculiar por los tríos infantiles Xochipitzahua (San Luis Potosí), el de la casa del músico Honorio Torres Polito (Hidalgo), San Francisco (Puebla) Armonía Queretana (Querétaro), Nueva Herencia (Tamaulipas) y Chicomexóchitl (Veracruz).

El frío llegó a Xilita, y bajo un cielo nublado que de pronto dio paso a una ligera y corta lluvia, el Ex Convento de San Agustín, iluminado de color verde, fue el contexto de la presentación del invitado especial del día: el grupo de la región Maya Tumben K´aay.

Este grupo, creado en 1989,  asombró al público con su música y cantos de la cosmovisión y naturaleza maya generados con un caracol, un tambor, una concha de tortuga, flautas y un teponaztli, los cuales al fusionarse dieron origen a las canciones Ritual de purificación, Santa Palabra, Se enredan, Canto de la chachalaca y Xikitunkuy (talón rajado).

En una ambiente de fiesta interminable, el segundo día de actividades del XIX Festival de la Huasteca concluyó entre huapangos e improvisaciones musicales generadas por los sonidos del violín, la vihuela, la quinta huapanguera y la jarana huasteca que sonaron sin parar.




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