Seguridad alimentaria mundial

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The Nature Conservancy (TNC) participó en la producción del reporte “La Próxima Despensa Global: Cómo América Latina puede Alimentar al Mundo”, encabezado y presentado el 23 de abril por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Iniciativa Global Harvest.

“La región ya está demostrando su capacidad exportadora en términos reales, desde las granjas productoras de granos en Brasil, hasta las empacadoras de carne en Argentina y Uruguay, las plantaciones de café en Centroamérica, los sembradíos de espárragos en Perú y los campos de maíz en México. A pesar de todo esto, América Latina y el Caribe tan sólo han tocado la superficie de su habilidad para producir alimentos para su propia gente y el mundo en lo más amplio”, informó Luis Alberto Moreno, Presidente del BID y miembro del Consejo de Conservación para América Latina.

América Latina y el Caribe poseen los recursos más importantes para la agricultura: tierra, agua y hábitats naturales.  Sin embargo, dichos recursos deben aprovecharse sustentablemente si se quieren asegurar para el futuro.

“El reporte presenta evidencias e información sobre cómo los recursos actuales tendrán que duplicarse para satisfacer nuestras necesidades de producción de alimentos, combustibles, fibras y otros insumos industriales para 2050, pero con tan solo 12 por ciento más tierra cultivable, con los efectos del cambio climático, con la degradación de los recursos naturales y con una competencia creciente por tierras y aguas”, dijo Ginya Truitt Nakata, experta líder en operaciones y coordinadora del reporte por parte del BID.

Un caso presentado por TNC incluye su contribución para fortalecer la colaboración por reducir la deforestación en Brasil, a través de la creación de mecanismos innovadores en la región, como el Catastro Ambiental Rural (CAR).  Con el fin de equilibrar la producción de alimentos mientras se protegen hábitats naturales en áreas boscosas ambientalmente delicadas, se integró una plataforma costo-efectiva para integrar la producción de alimentos y objetivos de conservación, actualmente por mandato federal.

“The Nature Conservancy participó en este informe porque el enfoque que se utilizó realmente buscaba la colaboración multisectorial y se llevó la conversación más allá de las compensaciones entre la producción y la conservación.  El resultado es una lista de soluciones pragmáticas con las que todos estos sectores pueden actuar en América Latina hoy, para generar abundancia y enfrentar el reto global de alimentar al mundo”, indicó Ricardo Sánchez, Director de Seguridad Alimentaria para América Latina de TNC.

Instancias gubernamentales, privadas y de la sociedad civil promueven esfuerzos para que las compañías productoras y comercializadoras se vean obligadas a eliminar la deforestación de sus cadenas de valor, uno de los argumentos principales del reporte.

Uno de los temas más importantes para TNC y para este reporte es la intensificación productiva con conservación, que implica impulsar la producción mientras se protegen hábitats naturales que de otra manera serían eliminados para producir alimentos, se contempla un área que abarca más de 100 millones de hectáreas.  Lo mismo aplica para zonas pesqueras, cuya explotación sustentable depende de la designación tanto de zonas de reproducción como de áreas de conservación.

En América Latina existe una enorme biodiversidad.  Buenas prácticas para preservar, mantener y administrar cuidadosamente los hábitats y la biodiversidad únicos de la región deben ser encaminadas a beneficiar tanto a productores como a proteger estos recursos para el futuro.  Adicionalmente, algunos países de la región, pero más notablemente Chile y México, han dado pasos significativos hacia la apertura y la facilitación del comercio de productos agrícolas; también se avanza en Perú, Colombia y países de la región centroamericana.

En el reporte participan más de 30 instancias privadas, académicas, organismos multilaterales y de la sociedad civil.  El documento de trabajo ofrece recomendaciones y acciones para gobiernos y encargados de las políticas públicas, financiadores o donantes, agricultores, el sector de agronegocios y la sociedad civil orientados a apoyar la seguridad alimentaria global.




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