México en riesgo ante cambio climático

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El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés) presentó su reporte anual respecto a los efectos del cambio climático en el planeta, advirtiendo que éstos ya son visibles en casi todas las regiones.

El reporte señala que la mayoría de los países no están bien preparados para responder a los múltiples riesgos ocasionados por la variabilidad del clima, que incluyen vulnerabilidad de la población ante fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas y afectaciones directas a la producción de alimentos.

Los factores con mayor incidencia en la producción de alimentos asociados al cambio climático incluyen escasez de agua, mayor exposición al calor y pérdida de suelos.  La productividad alimentaria de países como México y otros de América Latina tendrá efectos en la seguridad alimentaria global.

“El calentamiento pronosticado para los próximos años debe atenderse para responder adecuadamente a los riesgos por una crisis alimentaria mayor a la prevista por la ONU y otras instituciones”, indicó Juan Bezaury Creel, representante en México de The Nature Conservancy (TNC).  “La ciencia aporta evidencias para tomar mejores decisiones y debemos adaptarnos para disminuir estos riesgos con efectividad, como indica la ONU, desde los países más ricos hasta los más pobres”.

En México, la dimensión de los efectos del cambio climático depende en gran medida de la capacidad de las personas y ecosistemas de adaptarse a las nuevas condiciones.

“Esto tiene implicaciones en cuanto a desarrollo económico y productivo, ya que si no se incluyen tácticas de conservación en los esquemas actuales veremos pérdidas cada vez mayores, producto de eventos climáticos, como las sequías prolongadas”, agregó Bezaury.

Otros fenómenos, como los huracanes y las inundaciones tienen riesgos con impacto directo en las poblaciones costeras y ribereñas del país, las cuales se encuentran altamente expuestas a las dinámicas del clima.  Muchas de éstas se encuentran en zonas rurales y menos desarrolladas.  Después de un evento climático extremo, las personas han tenido que ser reubicadas para estar seguras; esto tenderá a suceder con mayor frecuencia.

En las zonas menos desarrolladas también se enfrentan los efectos de un menor rendimiento en la producción de los cultivos, además de inseguridad alimentaria, ya que muchas de éstas dependen del autoconsumo.

En términos más amplios, considerando tanto a pequeños como grandes productores, se prevé un menor rendimiento en la producción de granos, forraje, ganado y productos lácteos.  Los aumentos en la temperatura también afectarán la calidad de cultivos como el café, las uvas, el trigo, frutos, nueces y pastos para el ganado bovino.  Además, se pronostican decrementos crecientes en la producción de maíz, soya y algodón en el largo plazo.

“La combinación de mayores temperaturas y menor precipitación requiere de una estrategia específica de adaptación.  Implementar esquemas productivos y modelos de política pública hoy puede ser la diferencia entre enfrentar una crisis o adaptarse a nuevas condiciones para la producción de alimentos”, concluyó Bezaury.




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