Flor de cempasúchil, tradición que florece en Día de Muertos

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Ícono representativo de las celebraciones de Día de Muertos en México, el cempasúchil es una flor con diversos significados, no sólo por cuestiones religiosas, ceremoniales y culturales o por sus llamativos colores y exquisitos aromas, sino porque posee importantes propiedades y usos, poco explotados, pero con gran impacto en la producción y desarrollo económico de nuestra sociedad.

Originaria de México, el cempasúchil, que en náhuatl significa «veinte flor» (de cempohualli = veinte, y Xochitl = flor), fue llamada así por los Mexicas. Cuentan que en Malinalco al morir alguien, los familiares adornaban la tumba con ramos de pequeñas flores amarillas llamadas Tonalxochitl, pues se creía que estas flores poseían la habilidad de guardar en sus corolas el calor de los rayos solares. Los Mexicas, además de adoptar esta tradición, transformaron la flor en una con más pétalos, hasta lograr juntar en una sola flor veinte de aquellas pequeñas que hallaron en Malinalco.

Actualmente y de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), los floricultores que cultivan este producto que adorna las ofrendas de los altares mexicanos se ubican en Puebla, Oaxaca, Estado de México, Morelos, Guerrero, Hidalgo, Durango, Coahuila, San Luís Potosí, Tlaxcala, Michoacán y el Distrito Federal.

La actividad agrícola en Xochimilco, de donde proviene el 80% de la producción ornamental local, está relacionada con las celebraciones religiosas y fiestas populares. Como ejemplo está la producción en maceta de flor de cempasúchil que tiene una fuerte demanda durante estos meses. En la Delegación Tláhuac se cultiva a cielo abierto y principalmente es flor de corte que se vende en manojos.

La Sagarpa detalla que la entidad poblana concentra 7 de cada 10 hectáreas sembradas en el país y produce 8 de cada 10 toneladas, lo que genera derrama económica superior a los 100 millones de pesos. Otros estados productores de flor son Michoacán, que produce 5 de cada 10 manojos, seguido por Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, Tlaxcala, Morelos, San Luis Potosí y Durango.

La superficie cultivada en el país asciende a 859 hectáreas, con una producción de 6 mil 598 toneladas, y cuyo valor se estima en más de 15 millones de pesos. Solo una tonelada se cotiza en más de 2 mil 300 pesos.

Además de ser uno de los elementos representativos de la tradicional celebración del Día de Muertos, festividad mexicana que cautiva y llama la atención en el mundo entero, esta flor es utilizada como abono orgánico para la tierra de cultivo; como pigmento de alimentos y medicamentos, debido a su contenido de carotenoides (luteína y zeaxantina); como saborizante;  en la perfumería; la medicina tradicional y como ingrediente en la elaboración de platillos y bebidas.




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