Los increíbles contrastes turísticos de San Luis Potosí

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Con una propuesta enmarcada en sus proyectos de expansión, Hoteles Misión edificará una más de sus instalaciones en terrenos del World Trade Center (WCT) de la capital de este estado, colocado en una zona intermedia, entre la región centro y el noreste del país, a 407 kilómetros de la ciudad de México, con accesos aéreos y terrestres por los cuatros puntos cardinales debido a su ubicación geográfica.

“Inmersa en una modernidad imparable, nuestra entidad posee una histórica ciudad colonial, dos Pueblos Mágicos –Real de Catorce y Xilitla- y numerosos escenarios para vivir el ecoturismo”, dijo el gobernador Juan Manuel Carrera López, quien acompañó al director y presidente del Consejo de Administración de Hoteles Misión, Roberto Zapata Llabrés, en la ceremonia que simbolizó la puesta en marcha de un emprendimiento más que significativo para esta región.

Misión primera piedra

Como parte de una estrategia integral para atraer inversiones, el gobierno estatal concertó financiamientos turísticos por 140 mil millones de pesos, uno de ellos Hotel Misión Express, cuya construcción y equipamiento estará a cargo de Grupo Valoran, con una inversión de 70 millones de pesos y la generación de 205 empleos.

“Tenemos una vocación de crecimiento turístico –de negocios, convenciones, cultural y ecológico-, y a eso obedece que la familia Zapata crea e invierta en San Luis Potosí, y porque es un estado con nueve vecinos: Jalisco, Zacatecas, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, Querétaro y Guanajuato”, añadió Carrera López.

Arturo Esper Sulaimán, secretario de Turismo estatal, explicó que las regiones potosinas son contrastantes, y van de las verdes y calurosas planicies de la Huasteca donde se ubican Río Verde y Ciudad Valles, a las desérticas y templadas del Altiplano, con poblados surgidos gracias a los yacimientos de plata del cerro de San Pedro, lo cual aceleró la riqueza arquitectónica capitalina y de Real de Catorce, Villa del Rey y Santa María del Río, célebre por sus rebozos de seda de altísima calidad y factura.

En el casco histórico capitalino tenemos la plaza de San Francisco -tranquila, sombreada y silenciosa- con la Casa de la Cultura del estado, donde Roberto Zapata Llabrés, Arturo Esper y Armando Herrera, secretario de Cultura estatal, presentaron De historias me echo un taco en San Luis Potosí, libro gastronómico de Ernesto Polo y Norma Luz Bravo, incluido en la colección “Biblioteca Misión”.

Los textos, ilustrados con fotografías más que sugerentes de platillos preparados por cocineros y restauranteros como los propietarios de “El México de Frida”, éstos recomiendan escamoles, enchiladas potosinas, rioverdenses rellenas de papa, sazonadas con salsa y acompañadas con patitas de cerdo en vinagre, o las huastecas de huevo o queso.

Además, el libro muestra platillos hechos con tuna, nopal y limón, elotes asados y otras delicias de los lugares que se enfocan en la cocina regional, originarios de sitios que invitan a admirar esas maravillas, para luego, en la misma capital, contemplar en paseos a pie los templos barrocos y otras joyas coloniales como la Plaza de los Fundadores y la escultura de San Luis Rey.

En la plaza del Carmen está el Nazareno que significa la Semana Santa y el Viernes del Silencio, que forma parte del protagonismo de esta tierra de contrastes que, entre otras muchas de sus características, cuenta con una exuberante biodiversidad, comparable a la del sureste mexicano.

La capital potosina combina su pasado minero con el toque añejo de la época colonial, cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad y parte del Camino Real de Tierra Adentro, ruta comercial de gran trascendencia en la historia de México.

En otras palabras, San Luis Potosí es una de las ciudades más bellas del país por sus explanadas en desnivel, parques llenos de flores y una efervescente vida cultural, como lo refirió Armando Herrera, titular de esa área educativa.

Vámonos a la Huasteca

Con un impresionante paisaje en el que predominan los cañaverales como puerta y alfombra de entrada a la Huasteca potosina, de pronto aparecen al Oriente los sitios naturales, ideales para la aventura y el ecoturismo entre florestas bajas, manantiales, cascadas y balnearios, en los que hay antiquísimos pueblos de artesanos con sus tradiciones, fiestas patronales y costumbres ancestrales.

En un recorrido fantástico sobre esa región de San Luis Potosí, con una temperatura que supera los 42 grados centígrados de temperatura en verano –de las más altas del país-, ésta abarca la costa del Golfo, entre los ríos Cazones y Soto la Marina, ocupando vastas porciones de Veracruz, Tamaulipas, Querétaro e Hidalgo.

Su territorio posee parte de las reservas de agua del noreste de México, con zonas ecológicas ideales para el ecoturismo como las cascadas de Micos, a corta distancia de Ciudad Valles, en las cuales se pueden practicar diferentes modalidades de deportes de aventura.

Ciudad Valles es un punto de irradiación económica relevante, con empresas de todo tipo, restaurantes para todos los gustos, y hoteles como el Misión que dirige Andrés Martínez, en lo que fue una amplia y antigua casona construida originalmente en 1938, hoy remodelada y con todos los servicios, donde cantan los huapangueros y grupos juveniles ejecutan bailes regionales para deleite de los huéspedes habituales.

El oriente potosino impresiona por su cantidad de cascadas, cuya existencia se debe a la riqueza orográfica e hidrográfica del estado, con profundidades que llevan, por ejemplo, a Puente de Dios, una hondonada a la que se llega bajando 307 escalones de piedra en medio de gran biodiversidad, con un caudal se inicia ahí, para extenderse desde la Sierra Madre Oriental hasta las cercanías con el Golfo de México.

Es recomendable hacer un alto en Aquismón, para bajar hasta la Hoya de las Huauas, formada por la erosión del agua que formó un declive redondo de piedra caliza de 80 por 90 metros, en la que se abre un abismo de 376 metros, refugio natural de diversas especies de aves.

También hay que vivir la emoción de descender cien metros por una cuerda, junto a la cascada de Tamul, la más alta de la Huasteca, teniendo como escenario el río Santa María o Tampaón con sus aguas azul turquesa, que recibe el desplome del río Gallinas proveniente de Tamasopo, luego de remar más de media hora en compañía de lancheros-guías de esa localidad.

Misión Xilitla

Delirio en la selva

Fuera de los itinerarios turísticos convencionales, está el Jardín Escultórico Surrealista creado por el excéntrico ciudadano británico Edward James (1907-1984), donde la Sierra Madre Oriental se hace selva, en una zona que fue cafetalera.

Al nombrar al Pueblo Mágico de Xilitla, donde se ubica ese portento pétreo, la mente sube por escaleras que no van a ninguna parte y tocan las copas de los árboles entre arcos de cemento y roca diseñados por el millonario y filántropo inglés, porque Las Pozas –así se conoce el lugar- son lugares donde el heredero de dos fortunas —quien presumía ser nieto del rey Eduardo VII—, tuvo una iluminación mientras se bañaba en las piscinas naturales de tan magníficos parajes.

El personaje contó que, en 1949, lo rodearon cientos de mariposas, y fue entonces cuando, con ayuda del indio yaqui Plutarco Gastélum y de 150 trabajadores locales, emprendió la construcción del ya mítico jardín arquitectónico que diseñó poco a poco, durante tres decenios, convirtiendo una obra artístico-ecológica en delirio alucinante dentro de la selva.

Las Pozas se encuentran a cuatro kilómetros del poblado y, si se hace el recorrido a pie por un sendero serpenteante, se podrá apreciar la exuberancia vegetal, el laberinto surrealista de 36 monumentos cercanos a Xilitla, espacio de meditación, jardín botánico y escultórico como ninguno en el mundo.

Recorrerlo completo toma un día entero, las construcciones están dispersas entre cascadas naturales que forman nueve pozas, y sobresalen la Escalera al Cielo, la Estructura de Tres Pisos que pueden ser cinco y la recámara con techo en forma de ballena, la cabaña de don Edward, la Casa de los Peristilos y la estructura llamada El Cine, donde, en sus visitas temporales, James proyectaba películas.

Además del restaurante Cayo’s –que sirve asado de boda, tacos rojos, chile ventilla, zacahuil, enchiladas potosinas, cabuches y un mole colorado sin par-, el Pueblo Mágico de Xilitla tiene un convento agustino del siglo XVI y, al ser un poblado de alta montaña, posee miradores desde donde es posible contemplar espectaculares vistas de esta tierra que, orgullosamente, lo tiene todo en sus 60 mil kilómetros cuadrados de maravillas infinitas.

Texto: Luis Alberto García

Fotos: Ernesto Polo y Josué Gómez




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