La Muerte Chiquita en Tlalmanalco

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En Tlalmanalco, Estado de México, es casi impensable el mundo cultural que resguarda con tanto cariño. Pero tan solo una breve visita demostrará que en este lugar existe un alto respeto por las tradiciones, y para ejemplo la Ofrenda-Exposición denominada “La Muerte Chiquita”.

De toda la vida, la familia Carcaño ha preparado con cuidado y respeto la tradicional Ofrenda de Muertos. La abuela materna de esta familia fue la responsable de iniciar la tradición poniendo su ofrenda dedicada a familiares cercanos (a sus padres, abuelos, hermanos, tíos e hijo). Así, la fiesta de los muertos ha ido pasando de generación en generación y cada año se añade un símbolo nuevo.

Hoy en día, la “Ofrenda-Exposición La Muerte Chiquita” es un festival cultural que año con año, desde hace diez, celebra el Día de Muertos.

A la cabeza de la organización está Rubén Carcaño, pintor de profesión y promotor cultural de la región de los volcanes. Por ello, en esta celebración, además de los anfitriones, participan pintores, músicos, escritores, bailarines y poetas. El eje de esta actividad es una ofrenda tradicional cuidadosamente colocada en la sala de la casa, como centro de ese mágico universo.

Entre la ambientación y expansión de la ofrenda se monta una exposición de pinturas y esculturas relacionadas con el tema de la muerte; los autores de las obras son de la región oriente del Estado de México y algunas otras latitudes.

El jardín de la casa, lleno de árboles y plantas, sirve de escenario para todas las manifestaciones artísticas que dan colorido a la festividad. Allí, se lee cuento y poesía, se presentan danzas de diversas regiones, hay teatro y se toca música de varios géneros.

En este festival, tal como en la tradición prehispánica, el arte es la base no sólo de la vida, sino también de la muerte. Adquiere entonces dimensiones culturales extraordinarias, porque la muerte no es vista como algo negativo o trágico. La muerte toma otra connotación: es parte de la dialéctica de la vida con todas sus manifestaciones espirituales.

Tlalmanalco en náhuatl quiere decir “lugar de tierra aplanada o nivelada”, y es uno de los 125 municipios del estado de México, localizado al oriente de dicha entidad. Durante la época prehispánica fue uno de los cuatro Estados Mayores de Chalco.

Inmensos eucaliptos y campos de siembra cubren el camino, haciendo que la llegada a este Pueblo con Encanto sea placentera por la belleza de sus paisajes enmarcados por imponentes volcanes. Aún conserva el rostro y la tranquilidad del México de principios del siglo XX.

Posee sitios arqueológicos importantes para el turismo entre los que destacan las iglesias y conventos de la época colonial que son vestigios de la evangelización franciscana; como ejemplo de estos sitios se encuentran, en la cabecera municipal, el ex convento franciscano, la capilla abierta y la parroquia de San Luis obispo de Tolosa.

Algunos de los lugares más conocidos y visitados son la Cascada de los Diamantes, el Parque Ecoturístico Dos Aguas y la Cascada Congelada, donde se puede convivir plenamente con la naturaleza.