Feria Mexcalera y Destilados Mexicanos 2018

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“Para todo mal, mezcal, y para todo bien, también… y si no hay remedio; litro y medio”, reza una frase popular para rendir tributo a una de las bebidas más ancestrales y emblemática de nuestro país, la cual, aseguran los conocedores, debe olerse primero para detectar su aroma y tomarse como si se dieran suaves besos en los labios, muy despacio, poco a poco, para sentir su sabor.

Con el propósito de apoyar a los productores, así como de rescatar y difundir el consumo de uno de nuestros productos más representativos con alta demanda en mercados nacionales y extranjeros, el pasado 26 de mayo se llevó a cabo la Feria Mexcalera y Destilados Mexicanos 2018, en la que participaron las mejores etiquetas de este producto con la exposición de más de 100 mezclas y destilados de maguey.

En el Hotel Misión Grand Ex Hacienda de Chautla, Puebla, tuvo lugar una verbena popular con la degustación de mezcal (bebida alcohólica que se obtiene de la destilación del jugo fermentando de las cabezas o piñas de agave cocidas), así como pabellones de entretenimiento y gastronomía, durante la cual también se realizó la premiación de los ganadores del VII Concurso de Marcas de Mezcal y destilados Mexicanos.

El presidente de la Academia del Mezcal y del Maguey, Fernando Otero, expresó: “Podemos asumir y sentirnos profundamente orgullosos de que México es posiblemente uno de los escasos países que produce una bebida ciento por ciento artesanal, auténtica y natural como lo es el mezcal y similares, dependiendo el nombre que se le asigna según la región donde se obtiene”.

Explicó que los acreedores al premio, entre más de 450 muestras participantes de mezcal, raicilla, tequila, sotol, tuxca y bacanora, entre otras, demostraron calidad óptima y alta preferencia en el gusto sensorial mexicano.

Otero dijo que los premios Gran Oro, Oro y Plata se basan en el resultado de bebidas elaboradas con gran complejidad, destacando el potencial de cada productor para obtener alta calidad en sus productos.

La Academia del Mezcal y del Maguey, abundó, a través del Concurso Nacional de Marcas, evaluó lotes específicos y certificó en el mercado convencional que el producto que pueden adquirir los consumidores es igual al que los productores enviaron como muestra al concurso, lo cual garantiza el potencial de cada productor y su prestigio.

El análisis correspondiente está respaldado con información analítica técnica y sensorial, pues además la evaluación del panel de jurados es sometida a análisis de congruencia por medio de modelos matemáticos que permiten reducir el grado de subjetividad de los jueces.

Desde hace más de 20 años la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) colabora en las evaluaciones para la determinación de las tendencias del gusto mexicano.

El concurso se llevó a cabo en marzo pasado y se asignaron 10 medallas Gran Oro, 12 Oro y 31 plata. La familia encabezada por la señora Martha Carbonell, originaria de Oaxaca, fue amplia ganadora del certamen al obtener una medalla Gran Oro, tres Oro y cinco Plata con la marca Don Agave Tradición Oaxaqueña.

Tras la ceremonia de premiación, Carbonell señaló que pese a ser el mezcal una gran bebida por su complejidad para elaborarla y exquisito sabor, el alto costo para producirla, la falta de valoración y los altos impuestos que están obligados a pagar desalienta a los productores, por lo que pide apoyo para acercarla más al público y contribuir con su rescate y difusión.

Entre los ganadores de las tres categorías también se contó a productores de los estados de Jalisco, Sonora, Chihuahua, Puebla, Guerrero, Guanajuato, Durango, Michoacán y Yucatán.

El gobierno de Puebla festejó en esta feria su incorporación como mezcal con denominación de origen, después de 15 años de intento. Se trata de un reconocimiento a la calidad del producto, que permitirá a los productores de la región obtener mayores ingresos.

Al acto asistieron también el director de Hoteles Misión, Roberto Zapata, así como el secretario general del gobierno de Puebla, Diódoro Carrasco.

Texto y fotos: Catalina Paizanni