Belice, la magia caribeña

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Las autoridades de turismo de Belice, encabezados por el Ministro de Turismo, Manuel Heredia; el Embajador de Belice en Mexico, Oliver del Cid, y la directora del Belize Tourism Board, Karen Bevans, visitaron México a fin de llevar a cabo un tour promocional para impulsar el turismo hacia el país vecino.

La belleza poco convencional de Belice, con aguas poco profundas, eternos horizontes azules y diversos paisajes que invitan a la aventura, es el escaparate perfecto para vivir nuevas experiencias, enfrentar retos y descubrir exóticos lugares.

Este destino turístico pretende encabezar la lista de cualquier viajero ávido de aventura, misterio y momentos inolvidables, gracias a sus playas, manglares, islas privadas, selvas vírgenes y zonas arqueológicas, además de su cultura y gastronomía, sin olvidar la calidez de su gente.

Casas de madera con vistosas fachadas, caminos hechos con corales, rojizos atardeceres y un sinfín de peces multicolores, son sólo algunas de las seductoras vistas que ofrecen los rincones de Belice. La tranquilidad e intimidad que brindan sus playas y cabañas frente al mar han llamado la atención de numerosos guionistas y escritores, quienes encuentran la inspiración en cómodos hoteles de villas con techos de paja, mientras disfrutan de un filete de mero en salsa de coco, acompañado de una copa de vino.

Coral Caye, una isla privada que únicamente puede ser rentada a través de Turtle Inn, es un exclusivo paraíso donde bucear, caminar sobre la arena, relajarse en una hamaca frente al azul turquesa del mar o preguntarse qué menú sugerirá el chef, son las únicas preocupaciones que tendrán sus huéspedes.

Al formar parte de la segunda barrera arrecifal más grande del mundo, este país centroamericano es hogar de un sinfín de especies marinas que pueden avistarse fácilmente, por lo que es uno de los sitios más visitados por buzos de todo el mundo, quienes se sumergen en la belleza del Gran Agujero Azul, con la esperanza de tener una emocionante aventura por compartir.

Vale la pena recordar el amor de  Madonna por San Pedro, a la que decidió llamar  La Isla Bonita y a la que le compuso la famosa canción mundialmente conocida.

Las costas beliceñas pueden explorarse tranquilamente en kayak o paddleboard, o bien, aprovechar los favorables vientos del destino y practicar velerismo.

Zonas arqueológicas en medio de la selva dejarán sin aliento a sus visitantes, al ver la majestuosidad de sus construcciones que despertarán su curiosidad por adentrarse a la cultura maya. Recorrer los senderos en Actun Tunichil Muknal o Xunantunich a pie o a caballo, o explorar las cuevas de Che Chem Ha, Blue Creek y Tiger Cave, conectarán a los más atrevidos con la vida silvestre de Belice, la cual es conocida por sus exóticas aves, salvajes cocodrilos, simpáticos monos aulladores e imponentes jaguares.