Baños de misticismo en el Hostal de la Luz

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El Hostal de la Luz surgió en 1999 a iniciativa de un grupo de médicos y terapeutas que vieron la necesidad de crear un espacio único, donde el ser humano tuviera acceso a aquello que Hipócrates, padre de la Medicina, creara en Aisklipion, en la isla griega de Kos; sin embargo, en México se encontró un punto con una ubicación ideal entre Tepoztlán y Amatlán, Morelos, con la paz y la tranquilidad deseadas, mixtura de ingredientes místicos propios de nuestra Mesoamérica ancestral y el Asia misteriosa, reflexiva y serena.

Al cobijo protector del coloso verde y sagrado del Tepozteco -sobre la carretera que lleva a Amatlán, tierra fértil del estado de Morelos en la que crecen altos y frescos los cañaverales, donde el paisaje, las condiciones naturales del subsuelo rico en ferrita y alta vibración- se unió una arquitectura excepcional para que los visitantes del Hostal de la Luz pudieran obtener salud física, mental, emocional y espiritual.

“Los conocimientos de la ciencia moderna de ese grupo de científicos, aunados a la sabiduría ancestral milenaria, pudieron conjugarse para crear el Hostal de la Luz”, dice su vicepresidente, Luis Ortiz, quien junto con Rodrigo Moheno fue uno de los responsables de la atención proverbial que recibimos en una visita a ese espacio al que puede accederse a los más altos niveles de salud y conciencia.

“Sólo así lograremos llegar –añade Ortiz- a la gran meta para la cual fuimos creados: reconocer nuestra esencia y lograr la evolución como especie humana, desde hace tantos siglos anhelada”.

Para lograrlo, fue necesario diseñar una construcción que tuviera todos los servicios, además de  la voluntad de sus creadores y la participación de los pobladores de Amatlán que lo hicieron realidad, mediante una actitud positiva y la sabiduría de sus antepasados que garantizan no sólo una sonrisa, sino el percibir la sensibilidad de los pueblos originarios.

Respetuoso del entorno ambiental, de la ecología y, sobre todo, del ser humano, lo anterior se amalgamó para que el Hostal de la Luz fuera nominado como lugar de Paz Mundial en 2006 y, más que un hotel temático, éste es un destino para el reencuentro con la esencia humana.

El Hostal de la Luz cuenta tiene 23 habitaciones suites con diseño Feng Shui bioenergético, vista a la cordillera del Tepozteco desde cualquier punto, baños equipados, café orgánico, incienso, jacuzzi, oratorio, nicho de meditación y música holística.

Rodrigo Moheno explicó en qué consisten las cualidades y servicios de este lugar único, cuya meta es hacer que los huéspedes  alcancen la armonía y la paz interna a través de diferentes disciplinas, actividades y meditaciones, que harán de la estancia en él una especial y placentera experiencia.

Temazcal, baños iniciáticos y más

Conducidos por el chamán Andrés Aranda conocimos el temazcal –temazcalli, casa del baño en náhuatl-, baño de vapor prehispánico que utiliza hierbas para desintoxicar el cuerpo y la mente, ritual de purificación utilizado por los aztecas, mayas, olmecas y zapotecos: “En este recinto mágico –definió Aranda- penetramos en la matriz de nuestra Madre Tierra y, por medio de una ceremonia de purificación, limpiamos cuerpo de toxinas y de las emociones que rompen equilibrios físicos y espirituales”.

El Hostal de la Luz también ofrece terapias energizadas del subsuelo rico en ferrita, mientras el cuerpo yace sobre un gran cuarzo, cientos de piedras de río y luces cambiantes del agua que brindan los beneficios de la cromoterapia y la musicoterapia dirigida a los chakras.

“Hay que purificar cada uno de los sentidos -agrega Andrés Aranda- para que el alma inicie un viaje hacia la eternidad, entrando en la meditación aquietando la mente, las emociones y los sentidos, en soledad o en grupo para abrir el corazón compasivamente”.

A esas experiencias se suman el yoga, el Chi Kung o trabajo sobre la energía vital para nutrir el organismo, la caminata en la montaña hasta las pinturas rupestres, la poza de Quetzalcóatl y El Mirador del Tepozteco, concluyendo con un paseo al aire libre por los laberintos del Hostal de la Luz, pausadamente, en sincronía con la respiración.

Es el Paraíso

El restaurante del Hostal de la Luz tiene diseño arquitectónico en bóveda catalana, una  puerta que es réplica del antiguo templo hindú de Pashaguati y un estilo minimalista que evita distraer la atención en un panorama en 180 grados de algo que –alguien dijo-, no es casi el Paraíso, sino el Paraíso.

Creadas con las ancestrales técnicas de Feng Shui bioenergético, sus colores a base de tierra y las ondulaciones decorativas del piso producen una suave circulación de energía, con olor a incienso y la suavidad de música especialmente seleccionada.

Este Edén en el estado de Morelos busca el punto de equilibrio entre mente y cuerpo, el bienestar físico y la paz interior en un ambiente lleno de misticismo, donde, de acuerdo con la tradición, nació Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, a sólo una hora de la Ciudad de México.

Respiremos la paz y la historia en un sitio rodeado por imponentes montañas, exuberante vegetación y características energéticas y geográficas irrepetibles, listos para vivir la experiencia de reencontrarnos con nuestro ser, con nosotros mismos.

Ubicación:

Km. 4 de la carretera federal Tepoztlán Amatlán, CP. 62524 Morelos, México

Tels. 01 739 395 3374 / 01 800 552 3550

hostaldelaluz.com

Texto: Luis Alberto García

Fotos: Cortesía de Hostal de la Luz




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