“Vaticano: de San Pedro a Francisco”, cultura y arte

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La exposición Vaticano: de San Pedro a Francisco marca un hito en la comprensión de la influencia en la civilización occidental de la religión católica y el cristianismo, sus tradiciones y símbolos litúrgicos plasmados en los objetos artísticos más bellos.

Así lo expresó Bárbara Jatta, directora de los Museos del Vaticano, quien celebró que además de religiosidad, arte y fe, los visitantes a esta magna muestra podrán encontrarse con piezas que dialogan por sí mismas por los momentos históricos por los que han transitado.

La curadora de la exposición dijo que con 800 residentes permanentes y apenas 44 hectáreas, la Santa Sede resguarda uno de los acervos más importantes del mundo en cuanto a pinturas, documentos, objetos de orfebrería, joyas y elementos litúrgicos, por ello la exposición abre con el apartado Los fundamentos de la iglesia, la sangre de los mártires.

En la sala denominada Pedro y Pablo se explica cómo estos apóstoles son considerados los pilares del cristianismo y por ello destaca la obra de Raffaele Capo del busto a San Pedro y el sarcófago de mármol blanco con Traditio Legis y escenas bíblicas.

En el apartado Persecución y Martirio se hacer referencia a los decretos de persecución a los cristianos en el primer siglo de nuestra era. Al respecto Bárbara Jatta dijo que estas piezas son una muestra de las mejores obras de los museos del Vaticano como el cuadro de gran formato Martirio de San Mauricio, pintado en 1636 por Carlo Pellegrini.

De México destacan también grandes obras: San Dionisio Papa y Confesor, realizada por Miguel Cabrera en el Siglo XVIII y que pertenece a la colección del Museo del Carmen.

En el apartado Una Iglesia Milenaria: del siglo IV al XV, destaca la pintura dedicada a Santa Helena y que junto con otras piezas muestra cómo a partir del siglo IV el culto católico vivió un notable desarrollo y más tarde cómo la expansión del Islam y la separación de la iglesia de Oriente en los primeros siglos de la Edad Media, dieron lugar a la supremacía del poder del papado sobre el poder de los reyes.

En El papado y el imperio. La basílica como símbolo papal se explica cómo el Papa era el único que podía conferir el  título de basílica  a aquellas iglesias que destacaban por su importancia histórica.

La iglesia en tiempos modernos es la sala que muestra los cambios en la sociedad del siglo XV y cómo después de la Edad Media se dio origen al cisma protestante y más tarde el siglo XVIII conocido como el de las luces. Destacan piezas como la pintura San Francisco Javier, de Gerard Seghers y Jan Wildens, así como el óleo de gigantesco formato de San Ignacio de Loyola, de Gerard Seghers y Jan Wildens

La sección La Iglesia Moderna promotora del arte presenta el óleo La aparición de la Virgen a San Francisco, de Pietro de Cortona, además de Ángel toca el laud, de Melozzo da Forli, un fresco plasmado en cadorite que data de 1472.

Bárbara Jatta agregó que en la sala dedicada a La Iglesia y el nuevo mundo americano, destacan obras como Retrato de Clemente IX, de Carlo Maratta de los Museos Vaticanos.

A esta pieza la complementa el famoso óleo Sor Juana Inés de la Cruz, de Juan Miranda, pintado en 1714.

Vaticano: de San Pedro a Francisco se exhibe en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y permanecerá abierta al público hasta el 28 de octubre. La entrada es libre previo registro en línea: sanildefonso.org.mx