Reivindican la sensibilidad infinita de Nahui Olin

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“No hay nada más interesante que el mundo que llevamos dentro, no hay nada más ilimitado que nuestro espíritu y no debemos buscar ninguna otra fuerza o potencia para vivir o para producir. Hay que fecundar en nuestras propias entrañas y dar luz”: Nahui Olin.

Con el propósito de generar más preguntas que respuestas, se llevó a cabo la actividad especial “Paraíso de toda inteligencia: Nahui Olin, escritora”, organizada por la Secretaría de Cultura, a través de la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes, en la que la catedrática y poeta Beatriz Saavedra, y el curador Víctor Mantilla, moderados por la editora y poeta, Noemí Luna, evocaron a la artista multidisciplinaria, quien junto con Frida Kahlo, Guadalupe Marín y Tina Modotti, replanteó del papel femenino dentro de la sociedad mexicana.

En el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia y en convergencia con la muestra Nahui Olin. La mirada infinita,que se presenta en el Museo Nacional de Arte, en la Ciudad de México, hasta el domingo 9 de septiembre, los especialistas ahondaron en la visión y el legado de María del Carmen Mondragón Valseca  (1893-1978), mejor conocida como Nahui Olin, y ofrecieron un acercamiento a quien dedicó su vida creativa y de activismo, a instaurar y restaurar el estereotipo de la mujer moderna, al actuar como una de las primeras liberadas al pugnar contra los prejuicios y las tradiciones arraigadas en un México machista.

Reconocida por los ponentes como una mujer de gran inteligencia y lucidez, y ferviente admiradora del conocimiento, “fue una autora que abordó temas muy trascendentales, como la búsqueda entre el alma y el cuerpo que desarrolló a través de aspectos filosóficos desde su posición poética”, aseguró Beatriz Saavedra, quien cuenta con una Maestría en Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona y actualmente coordina el taller de creación literaria “Alicia Reyes”, en la Capilla Alfonsina.

La noche también fue oportunidad para reivindicar a la artista, quien se interesó por retratar el cuerpo desnudo a través de su creación, descrita por la poeta como un parteaguas que abrió caminos a muchas féminas de la época, “nos deja como legado la autonomía y la libertad que podemos tener las mujeres para perseguir nuestras metas en contra de todas las conductas sociales”, aseveró.

“María del Carmen Mondragón fue una mujer de tiempos modernos, abrió una pauta en el conocimiento universal en muchos de los perímetros artísticos que recorrió durante su vida, además de nuevas brechas para las mujeres, no sólo en los ámbitos artísticos, sino en una sociedad conservadora. Defendió su postura libre y autónoma, en México y en el extranjero, conoció el amor, la pasión y la vida la reconoció, exploró y disfrutó libremente”, detalló Saavedra.

Durante su intervención, Víctor Manuel Mantilla, quien funge como editor y curador del Museo de Arte, y fue parte central en el montaje de la exposición monográfica de la artista, habló sobre su proceso curatorial y de investigación, a través de la cual se “produce un gran problema al tratar de situar a la artista dentro de los marcos establecidos, pues hay que verla en su totalidad y en los contextos que vivió; marcada por los inicios del Siglo XX, por la Primera Guerra Mundial y por la publicación de la teoría de la relatividad, de Albert Einstein, sobre la que hizo una diatriba en lo que se refiere a la falta de necesidad del éter, que propone el científico”.

Nahui Olin ve a la materia del cuerpo como una verdadera prisión, lo que se hace evidente en todas sus manifestaciones artísticas. “Considera que el cuerpo no sólo es la tumba del alma, sino también de la mujer”, expuso Mantilla, quien puso sobre la mesa la pregunta de si la evocada realmente era buena en lo que hacía o fue idealizada con un sentido paternalista.

Hija del general Mondragón, uno de los hombres más fuertes del porfiriato, María del Carmen Mondragón Valseca, toma el discurso de las vanguardias y de las ciencias, y es influida, como los ateneístas, por la Teosofía. Durante su vida se mostró especialmente interesada en el cosmos, razón por la que tal vez aceptó usar el nombre que le dio su pareja, el Dr. Atl: Nahui Olin, que en la cosmovisión náhuatl es el sol central a los cuatro puntos cardinales, o el quinto sol, que en constante movimiento hace girar a todo el universo.