Leonardo Yáñez y la Danza del Venado

1099

Leonardo Yáñez Juárez, conocido como “El Venado”, cumple 40 años de interpretar esa danza, típica de Sonora y Sinaloa. Su pasión y destreza han sido admiradas en plazas, parques, escuelas, colonias, sindicaturas y comisarías, en la República Mexicana, Estados Unidos y algunos países de Centro y Sudamérica, por lo cual es ya toda una leyenda.

Leonardo cuenta que su acercamiento fue circunstancial: se refugió en el arte para evadir los problemas de su comunidad y evitar ser arrastrado por los vicios y la violencia. “La danza fue una forma de crear y fortalecer una identidad, la mía. Al mismo tiempo, una herramienta o tablita de salvación para no perderme en esa inercia”.

Gracias a ella conoció, desde los 11 años, festivales, encuentros, seminarios, conferencias y eventos de instituciones públicas y privadas que fueron abriendo nuevos caminos y grandes oportunidades para él.

Leonardo recibió las primeras enseñanzas sobre cultura yoreme de su padrino bautismal y de la familia que se formaba en las fiestas patronales, donde siempre hay música, rituales, ceremonias y danzas de matachines, de pascola, del venado, “tradicionales en esta región, vistas por nosotros como algo normal por integrar la verbena”.

Ese contexto lo impulsó para ingresar en la Escuela Superior de Ciencias y Artes Mukila Mazo y estudiar formalmente todo lo relacionado con la cultura.

Ahora es promotor e investigador del indigenismo desde la perspectiva del Danzante del Venado Mayo Yoreme, en el medio urbano y en las propias comunidades indígenas. Es maestro de danza folclórica y recreación y fundador del Centro de Iniciación Artística y Análisis de Costumbres Mayas.

Plantea que el yoreme o el indígena no necesita hacer un salto, un giro o un triple salto mortal para que su danza luzca espectacular, pues la interpretación misma ya lo es.

Dentro de las comunidades hay muchos cantos del venado y momentos de la vida del animal en el monte: “Los danzantes interpretan muchos momentos para cada hora del día y de la noche. Hay un canto en especial, incluso para cada ceremonia”.

Caso contrario sucede entre los grupos y ballets folclóricos de México, “donde el bailarín corre, salta por el aire, es cazado y matado, y esta historia no existe: no se mata ni caza al danzante del venado en comunidades de yaquis o mayos, tampoco salta ni hace piruetas y acrobacias, nada de eso”.

Afirma que “el danzante se ocupa de dejar fluir una energía, un nivel de inspiración de acuerdo con el entorno, a la creencia de una deidad, a una fecha, a una manda, a una leyenda o fábula fundacional”.

Ahora, a sus 51 años, Leonardo “El Venado” Yáñez asegura estar conforme y lleno de satisfacciones por la vida que ha logrado, fundamentada en el estudio y en un trabajo que, más que serlo, es un compromiso que lo llena de orgullo por representar a su pueblo, sus tradiciones y su gente.