Vaquita marina, especie en peligro de extinción

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La extinción de una especie es un fenómeno crítico, especialmente cuando la causa somos los seres humanos. Por ello, el ser humano tiene una responsabilidad ética y moral sobre las demás especies del planeta, además de las consecuencias ecológicas y científicas que resultan de estas pérdidas.

Por ello, el 17 de febrero se llevó a cabo la Procesión en Honor a la Vaquita Marina, ritual colectivo invitando a toda la ciudadanía a participar para reflexionar sobre el destino de esta especie, única en el mundo. La procesión o ceremonia solemne, es un urgente llamado a la sociedad para participar en la conservación de muchas especies de plantas y animales que se encuentran en situación precaria en México y en el mundo debido a nuestras actividades.

La procesión surgió como iniciativa del artista mexicano Patricio Robles Gil a partir de sus reflexiones desde el arte y la naturaleza para consolidar este performance que refleja un vínculo entre la cultura y el medio ambiente. Su escultura titulada “Memorial marsopa vaquita”, develada en al Museo Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México, es muestra de ello.

Desde hace más de dos décadas, el autor ha captado con su lente la extraordinaria belleza de las tierras silvestres del planeta, áreas prácticamente sin influencia del ser humano. A la convocatoria se han sumado una gran diversidad de organizaciones de la sociedad civil, de museos, instituciones académicas y gubernamentales y reconocidas personalidades de muchas partes del mundo.

Por millones de años la extinción de las especies ha sido un fenómeno natural. Sin embargo, todas las extinciones registradas en épocas históricas han sido causadas por nuestras actividades.

Algunas de las especies que han precedido a la Vaquita en tiempos recientes son el Carpintero imperial de la Sierra Madre Occidental de México (sin registros desde 1956), el Sapo dorado de Costa Rica (sin registros desde 1989), el Baiji o delfín rosa de rio Yangtze en China (sin registros desde 2002), la Rata del Cayo de Bramble al sureste de Papúa Nueva Guinea (sin registros desde 2008), primera víctima del cambio climático.

El libro rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés), autoridad mundial en especies en riesgo, registra 25 mil 821 especies amenazadas en el mundo, de las 91 mil 523 especies evaluadas (una de cada cuatro). En el mundo se han identificado un millón 736 mil 546 especies, de las cuales solamente 5% han sido evaluadas.

En México, la Norma Oficial Mexicana 059 de Semarnat (Nom 059) incluye 49 especies extintas, 475 especies en peligro de extinción y 896 especies amenazadas. Entre las extintas están el mencionado Carpintero imperial y la foca monje del Caribe; entre las especies en peligro de extinción figura la tortuga del desierto de Mapimí, los monos aulladores y la guacamaya roja; y entre las amenazadas están el maguey de colibrí, la palma barrigona y el tiburón peregrino, por mencionar solo algunas.

La Vaquita Marina (Phocoena sinus), considerada por la IUCN, en Peligro Crítico y por la Nom 059, en Peligro de Extinción, es el más pequeño de todos los cetáceos, el grupo de mamíferos marinos que incluye a las ballenas, delfines y marsopas.

En octubre de 2017, más de 60 expertos de diversos países intentaron capturar algunas vaquitas para tratar de iniciar un programa de cría en cautiverio, pero el esfuerzo no tuvo éxito. El último cálculo de su población se realizó en 2016, cuando se estimó en menos de 30 vaquitas.

A pesar de que la extinción de una especie pudiera parecer algo distante de nuestra vida diaria, son nuestras actividades cotidianas de consumo de agua, combustibles fósiles, alimentos y bebidas con alto impacto en el ambiente, plásticos, entre otras, las que afectan a las poblaciones de plantas y animales silvestres y paulatinamente las llevan a la extinción.

La extinción definitiva de una especie es una pérdida de una forma única de vida universal. Se dice fácil, pero esta especie que ha vivido en el mar del Alto Golfo de California en México desde hace millones de años, se va para siempre como resultado de la corrupción, la impunidad, la indiferencia y la ambición del ser humano. Su lugar en la naturaleza quedará vacío. Una verdadera tragedia que da mucho que pensar y que debiera orillarnos a reflexionar sobre cómo nuestras acciones diarias están empujando a muchas otras especies a enfrentar este mismo fin.

El mensaje central de esta procesión es hacer un llamado a todo el mundo para que cambiemos nuestros patrones de consumo, reduzcamos nuestra huella ecológica y valoremos a las especies de plantas y animales que los humanos estamos poniendo en peligro de extinción a fin de que esta historia no se repita.