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Aguascalientes también es cultura

Aguascalientes, corazón de la patria –como orgullosamente llaman sus habitantes a ese estado ubicado geográficamente en el centro de México–, no solamente es famoso por su Feria Nacional de San Marcos que, durante abril y mayo de cada año, reúne lo más representativo de la música, la charrería, las corridas de toros, el arte, la gastronomía y tradiciones arraigadas hace casi dos siglos en su bella y serena capital.

Ese amplio abanico también incluye exposiciones ganaderas, juegos mecánicos y muestras culinarias como las que ofrece anualmente la Isla de San Marcos, con diversión para chicos y grandes; sin embargo, en 2017 sobresalió la propuesta cultural con escenificaciones teatrales, conciertos y verbenas que son parte de costumbres ancestrales que parten de su fundación en 1575.

En una provechosa e interesantísima visita a esa ciudad –a invitación de Misión, con dos hoteles estratégicamente ubicados al sur y norte de ella– fue posible disfrutar de lo más notable de un sitio que tiene de todo y para todos, como lo explicó César Eduardo Ruiz, gerente general del Hotel Misión Aguascalientes Sur, cuya amabilidad proverbial responde al lema de la empresa: hacer de la hospitalidad un arte.

Con un elenco de profesionales al servicio de los huéspedes, Roberto Zapata Llabrés –presidente de la cadena hotelera–, tiene colaboradores y ejecutivos que saben de lo suyo, respondiendo al profesionalismo requerido por su empresa.

Dentro del mismo hotel, con las mesas puestas con elegancia y buen gusto, desayunar, comer o cenar con los platillos del restaurante “Del Pueblito” es un deleite al paladar y a los sentidos cuando aparecen los chiles rellenos, las sopas caseras y lo mejor de lo mejor entre la variedad de postres regionales y las frutas de temporada, servidos con gusto y esmero.

Los encargados de tantas atenciones mostraron las ventajas del hotel –alberca, estacionamiento, jardines, salones para fiestas y reuniones sociales, convenciones y seminarios–, quienes elaboraron y sugirieron el programa y los recorridos por el recinto de la Feria, que en 2017 ofreció un emotivo reconocimiento al estado de Veracruz.

Conocimos sitios de importancia histórica como la Casa de Gobierno y la Catedral de la Asunción, la Exedra y la Plaza de la Patria, el Jardín de San Marcos y el teatro donde tuvo lugar la Convención Revolucionaria de 1914.

La primera, construida en 1685, es la única edificación del siglo XVII que aún sigue en pie en la ciudad, luego de ser una gran mansión que, aún, conserva su fachada de tezontle, balcones de cantera rosa y dos patios de arquitectura morisca adornados con murales de Oswaldo Barra Cunningham, que cuentan la historia de Aguascalientes.

La Catrina

También es obligado conocer el museo dedicado a la vida de José Guadalupe Posadas en el barrio del Encino, inaugurado en 1972 para rendir homenaje al célebre grabador aguascalentense, donde se exhibe su obra completa en una muestra permanente, en la que destacan versiones diferentes de la Catrina, la mayor y más famosa de sus creaciones, cuyo original en metal lo elaboró en 1912.

En un recorrido más que ilustrativo, conocimos la Plaza de las Tres Centurias, donde se levantan edificios emblemáticos de los siglos XIX, XX y XXI, en recuerdo y homenaje a la tradición ferrocarrilera estatal, donde además hay una importante zona turística y recreativa.

Con un amplísimo panorama visual, es posible disfrutar de la presencia de la locomotora a vapor conocida como la “Hidrocálida”, la fuente de aguas danzarinas, el reloj, el asta y la bandera monumentales, que contrastan con las intensas actividades recreativas de la Isla de San Marcos en sus 44 hectáreas de superficie.

Hay paseos a pie y en lancha en su lago artificial, cuyo fondo es el reloj mecánico más grande de Latinoamérica, además de la Megavelaria, sede de la exposición ganadera local con lugares de venta de todo tipo de dulces tradicionales, mermeladas, embutidos, quesos y bebidas nacionales, y para concluir la visita, está la montaña rusa de 120 metros de longitud, 36 de altura y cuatro rizos.

Y como la música clásica no podía faltar en esta temática, el cuarteto “Pagagnini” ejecutó en el gran Teatro Aguascalientes lo que su productor Ara Malikian llama un “desconcierto de música-fusión”, a través del virtuosismo de tres violinistas y un celista que repasan momentos cumbre con obras que logran divertidas y sorprendentes actuaciones musicales, merecedoras de premios en Italia, España, Alemania y la Gran Bretaña.

Poetisa y compositora

Tuvimos la mejor despedida a esta memorable jornada turístico-cultural, con la presencia estelar de la cantante, instrumentista, perfomancera, poetisa y compositora Norma Monserrat Bustamante Laferte –Mon Laferte para su fanaticada delirante– triunfadora en Viña del Mar, Chile, su patria volcánica y nevada, residente en México desde 2007, ubicada en el gusto musical de cientos de jóvenes millennials que llenaron el Foro de las Estrellas.

Morena clara, cabello azabache, ojos castaños, vestida de lamé en negro-cuervo, medias caladas y una rosa roja en el pelo muy “vintage” de la década de 1940, escuchamos susurrar y gritar a Mon Laferte a 29 grados centígrados de temperatura, acompañada por siete músicos magistrales, quienes, durante dos horas y luego de 25 piezas-poema, concluyeron con el éxito “Tu falta de querer”, haciendo la delicia suprema de cuantos la aplaudimos a rabiar.

César Ruiz, gerente general del Hotel Misión Aguascalientes Sur, nos despidió con su personal en el afamado Jardín de San Marcos, construido en 1847 y ubicado en el barrio de ese nombre, convertido hoy en ícono de la nación mexicana, cuya réplica arquitectónica exacta está en las avenidas Nonoalco y Reforma de la Ciudad de México.

Su puerta y balaustrada de cantera rosa, sus fuentes, esculturas y kioscos se contemplan  increíblemente hermosos, en instantes en que el pensamiento invita a crear la ilusión futura de un viaje más a este corazón mexicano donde el alma grita: ”¡Viva Aguascalientes´n, que su feria es un primor!”.

Texto y fotos: Luis Alberto García